domingo, 28 de septiembre de 2014

EL OTOÑO...

Con 5 días de retraso pero, ya lo estreno...
Época romántica, bucólica y morriñosa que me transporta a campos de alfombra beig con chasquidos melódicos al andar...
Cambio de color al ocre, le bajo intensidad al sol y me tumbo entre mantos dorados para escuchar lo que Natura tiene que decir...
Feliz otoño! Bienvenido, Otoño!
Bonito otoño!

EL CICLO

Tiempo que pasa.
Espera que llegue,
Espera eterna...
Cuída del día,
Hoy no regresa,
Olvida el resto.
Demasiadas huellas,
Efímeros sueños,
Mas, vida fueron,
En contra de aquéllos...
Nada se queda,
Olvidos ninguno,
Siempre, y todo, penetra.




Algunas veces, siempre, un simple gesto, o una simple frase, hace que se obvie todo lo demás y curen todas las heridas... pero, no siempre vienen a tiempo o, ni siquiera vienen... Un abrazo, un eterno beso, un "te quiero", un "TE ECHO DE MENOS"... cómo curan!

LA SEMANA



De lunes a jueves... todo enlazado, todo concatenado y preparado para seguir el ritmo del tiempo sin opción a pensar ni a sentir. Un camino ya marcado en el que sólo se deben seguir las líneas pintadas, sin embargo, de viernes a domingo, todo cambia... empieza la otra semana, mi semana!







 


Llega el día favorito, el ansiado viernes; son como las 24h mágicas en las que, si no se consigue lo deseado, habrá que esperar una semana más... El día en el que todo puede ocurrir y todo se puede cumplir; ese día que ansías durante los otros 6.







El sábado, transición de descanso y ocio... aprovechado para lo que no se puede hacer el resto de la semana; no está mal aunque tampoco indica nada especial, lo único, la falta de madrugar.





Y, aunque anuncia la decadencia de lo bueno y el regreso a la actividad frenética, el fabuloso domingo... ese día que, como bien dice el Señor, es momento de paz, tranquilidad y relajación. Día para la dedicación íntegra personal; para pensar, leer, pasear, escuchar, pintar... eso que sólo da calma sin dejar que el pensamiento interfiera más allá de una reflexión objetiva.
                                                  Hoy es domingo! Feliz domingo!



viernes, 26 de septiembre de 2014

SIGO ENCONTRANDO




Creo, sin saber nada de medicina, que es es el mejor remedio para solucionar cualquier problema...
No hay lágrima que se resista a un abrazo para desaparecer...






















Por desgracia, más que vivir, eso es un "buen día"...
No siempre se vive pero, hay que intentar hacerlo y, no perder la esperanza de que se puede conseguir... que se puede volver a vivir!










LA PIÑATA

Demasiado tiempo con la venda, palos de ciego sin dejar de buscar la piñata para que me inunde de confeti... hasta que, de tanto buscar sin encontrar, armándome de valor, abro los ojos y, perpleja y dolida, me doy cuenta de que no existía.
Sin venda, sin ilusión pero sin irrealidad... no hay confeti pero tampoco engaño!

domingo, 21 de septiembre de 2014

ENCONTRÉ












 "Nos hacemos mayores cuando aprendemos a decir adiós"
(no sé quién dijo esta gran verdad)












Consiste en hacerlo a fuego lento,
poco a poco, invirtiendo en caricias y quemar
las ganas de encontrarlo.
Hay ciertas cosas que se encuentran solamente
cuando dejas de buscar.
Consiste en ignorar las instrucciones,
en lograr la suma exacta entre la piel y la razón;
consiste en no vaciarse y que funcione...
No sé si te has dado cuenta, estoy hablando del Amor...


("La triste historia de tu cuerpo sobre el mío", Marwan Trapecista )


 






(Felipe Benítez Reyes) 

QUÉ GRAN GOZO DA...

Tarde de domingo...
Fresquito e ideal para un momento de cine.

Hay una pélicula que he visto "cienes y cienes" de veces, que guardo como oro en paño y que conozco música, diálogos y secuencia al dedillo... mi gran película Mary Poppins. Obra que adoro por sus valores, sus enseñanzas y su esencia misma y, por eso, llevaba casi un año pensando en ver su "precuela"... cómo Walt Disney, tras 20 años de negociaciones y negaciones, consigue llevar a la gran pantalla una genialidad semejante y en quién está inspirada la íntegra institutriz.
Hoy me he dedicado 125 minutos para emocionarme con "Al encuentro de Mr. Banks" y, eclipsada por el descubrimiento, no sabría si colocarla en primera o segunda posición pero... desde luego, hay que ver una y después otra, como mínimo una vez en la vida!





 Qué gran gozo da...







 «Viento del Este y niebla gris,
  anuncian que viene, lo que ha de venir; 
  no me imagino lo que va a suceder

  mas, lo que ahora pase, ya pasó otra vez.»

Interpretación metafísica_ el viento del Este o del Oriente es la Sabiduría Espiritual (personificada en el Maestro Ascendido) que viene abriéndose paso a través de las nubes grises de nuestras propias creaciones imperfectas y, ha de venir pues, lo hemos invocado. Lo que va a suceder, que será la relación Maestro-discípulo, ya pasó otra vez con otros discípulos a lo largo de la historia de la humanidad. Esto quiere decir también que, en encarnaciones anteriores, ya hemos entrado en contacto con el Maestro de una forma u otra.



 

sábado, 20 de septiembre de 2014

ADIOS, VERANO, ADIOS...

Porque, sin quererlo, un olor- una voz- un lugar- una expresión...- te remonta a tiempo ha...
Porque, sin saber a dónde vamos, nos asusta lo desconocido...
Porque, sin poderlo evitar, el pasado acompaña, pesadooooo
Porque,... qué sabe nadie...

Último fin de semana del verano.


Aquí se despide la estación más desinhibida del año, la más despreocupada y la más deseada pero... se acaba y yo he hecho que haya pasado sin pena ni gloria... 
Todo el año esperando, preparando y, parece que, no dejo de vivir en pretérito, que no perfecto!
Con lluvias, tormentas y días grises, el verano 2014 nos dice adiós... 
El otoño parece que comenzará con melancolía... como debe de ser!!!!!

























QUÉ GRAN VERDAD...

 Lo he visto en alguna entrevista, vi algún programa de "viajando con Cheste" y, de ser un personaje que no me despertaba ningún tipo de simpatía, ha pasado a transmitirme muy bien lo que representa nuestra sociedad... aunque, como me pasa con todo el mundo- a veces hasta conmigo misma- haya puntos en los que discrepe... viendo su participación en "la caja", dejo atrás los prejuicios y decido leer lo que publica y, oh, sorpresa... me gusta!!!!
Parafraseo, una a una, su artículo... a mí me ha hecho remover (etapa sensible) 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Risto Mejide
Publicista

Qué mal nos queremos




Domingo, 14 de septiembre del 2014
Qué mal nos queremos. Qué mal andamos de cariño del bueno. Qué poco nos paramos a darnos lo nuestro. Y ya no digamos lo de los demás. Qué pronto se acabó lo que se nos daba, si es que se nos dio. En este déficit emocional globalizado y transnacional no existen ya ni clases medias ni clases altas, aquí todos somos mileuristas de un amor hipotecado, aquí todo el mundo es un sin techo de amor del que duele cuando sana, amor del de verdad.
Y todo por querernos mucho, muchísimo, sí, pero mal, con lo cual acaba siendo peor el remedio que la enfermedad. Porque cuando algo es malo y sin embargo escaso, no hay que preocuparse demasiado, es mucho más fácil de evitar, y ya no digamos de erradicar. Pero si encima te lo profesan en cantidades industriales, si hablamos de una pandemia a nivel mundial, inténtate tú escapar. Es imposible. Y así nos va.
Qué mal nos queremos. De verdad. Existen quereres de los que damos por descontados. Su único gran defecto es que siempre estuvieron ahí, sin pedir nada a cambio, sin hacer demasiado ruido y tampoco hubo que hacer mucho para currárselos. Es el querer de una madre, sí, pero también cualquier amor que llegue demasiado pronto, demasiado fácil, demasiado incondicional, ése que cuando te vienes a dar cuenta de que lo tenías, te giras y ya no está. Y es entonces cuando empiezas a echarlo de menos. Cuando ya es tarde. Cuando ya no se le puede corresponder… ni apartar.
Y es que no sé si lo ves, pero mal, nos queremos un rato. Mira el amor propio, el amor a uno mismo. Ése que alguno confunde con soberbia o prepotencia y a otros les da vergüenza manifestar. La gente aquí no tiene punto medio: o se pasa de frenada, como es mi caso, o en su vida no lo llega ni a probar. Esta última es la humildad mal entendida, la que te divide día a día como individuo y te apaga como una vela en medio de esta tempestad a la que llamamos rutina. Lo necesario que es pasar más tiempo con uno mismo, para poder pasarlo con los demás. Lo difícil es encontrarle el punto, apretarle a la vida, exigirle siempre un poquito más. Conocer los propios límites y ponerlos cada día a prueba, y comprobar que cuando tú te acercas, siempre se acojonan y acaban refugiándose un poco más allá.
Y así no es de extrañar que haya gente que se quiera tan flojo. Nos enamoramos y hacemos ver que nos da igual. Vayamos poquito a poco, no te vaya a soltar un te quiero demasiado pronto, no nos vayamos a precipitar. Como si esto que te sale del corazón fuese agua del grifo. Ahora lo caliento, ahora lo enfrío. Ahora le doy a chorro. Ahora gotita a gotita y no más. Y el día menos pensado se te olvida quitar la llave de paso y te encuentras flotando empapado en medio de tu propia soledad. Uno no elige cuándo ni de quién se enamora, como tampoco se puede elegir la velocidad. Falacias que nos contamos a nosotros mismos, tratando de convencer a un amigo que ya hace tiempo que ni nos cree, ni nos ha dejado de escuchar.
Dentro de este ramillete improvisado de amores nocivos, no podíamos olvidar los que encuentran placer simplemente en hacerse daño. Los yonkis de la intensidad. Es difícil llegar a admitirlo, pero algunos lo consiguen. Y entonces qué. Porque destruirse es como acariciarse: por muy bueno que seas contigo mismo, siempre hay alguien que lo hará mucho mejor por ti. Aunque sea porque llega adonde tú no llegarías jamás. Y es que nadie me hiere como tú.
Qué mal nos queremos cuando quererse es atraparse, meterse en una urna y verse marchitar. Entramos en el mundo de los reproches, de las libertades fingidas, del tú verás, del te quiero tal como te imagino. 'T'estimo, ets perfecte, ja et canviaré'.
Y para terminar, para que nadie se sienta excluido, aplaudamos la inmensa horda de amores pantalla. Los que lo son de cara a la galería, porque a nadie se le ocurre nunca profundizar. La cantidad de parejas que cenan siempre en silencio. Parejas que si se cuentan el día, lo hacen como quien repasa sin hambre la carta. Parejas que han olvidado que el hecho de hablar no tiene nada que ver con el acto de comunicarse. Para lo primero basta con mover la boca y emitir fonemas. Para lo segundo, además, hay que mover el corazón. Propio y ajeno.
Y hablando de ajenos.
Por muy mal que nos queramos todos, jamás olvides que siempre estarán peor los demás.
A que sí, cariño.