Demasiado tiempo con la venda, palos de ciego sin dejar de buscar la piñata para que me inunde de confeti... hasta que, de tanto buscar sin encontrar, armándome de valor, abro los ojos y, perpleja y dolida, me doy cuenta de que no existía.
Sin venda, sin ilusión pero sin irrealidad... no hay confeti pero tampoco engaño!
No hay comentarios:
Publicar un comentario