Ante la adversidad... mil formas de afrontar los problemas!
Algunas nos hacen daño y nos amargan innecesariamente, sufrimos en el bucle eterno del autocastigo; otras, nos hacen ser dañinos hacia nuestros semejantes, culpándoles de nuestros males...
La adversidad, los problemas, el dolor, las decepciones, los sueños rotos, las marchas... son asuntos anejos a vivir; esta estancia tiene dificultades y, según se afronten, la travesía podrá ser más o menos agradable, para nosotros y para los que nos rodean que, en la mayoría de los casos, sufren por lo mismo y no son culpables de nuestro camino.
Ante el llanto por una situación que te supera, pon tres ollas con agua a hervir...
Mientras lloras, coloca en la primera una zanahoria, en la segunda echa un huevo y, en la última deja caer unos granos de café... deja que hierva!
Con tu cabeza ya puesta en lo que estás haciendo y, olvidando por un instante el motivo de este experimento, observa lo que ha sucedido, qué ves?
- La zanahoria entró dura y fuerte en el agua pero salió blanda y frágil.
- El huevo, con una cáscara dura para proteger su débil interior, salió con una quebradiza película que alberga un corazón duro, inerte...
- El café, en contacto con el agua ardiente, la cambió... se misció con ella volviéndola aromática, apetecible, cálida...
Ante el mismo fenómeno, cada elemento reaccionó de una forma diferente... tú, cuál quieres ser?
- La zanahoria: que ante el dolor se debilita.
- El huevo: convirtiéndote en alguien rígido, amargado, áspero y con un interior endurecido.
- El café: siendo el que cambia al medio, liberando su fragancia y sabor, volviéndose mejor, siendo capaz de sacar el mejor provecho.
La elección está en tu mano!
Ante tu próximo peldaño, recuerda estos tres elementos y comprenderás que, sin poder evitar subirlos, varía mucho la forma en que lo hagas...
Un café caliente, oloroso, humeante, atrayente... es presagio de cosas buenas!
No dejes de ser café!
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