domingo, 23 de febrero de 2014

TANTO NADAR...

Siempre se ha utilizado la expresión "tanto nadar para morir en la orilla" como algo despectivo, tonto, un esfuerzo en vano, sacrificio infructuoso... Pues no lo creo, estoy completamente en desacuerdo.
Creo que, en esta vida que fácil no es y la hacemos nosotros mismos más insuperable, debemos morir luchando, dejarnos la piel en el camino, avanzar con todas nuestras fuerzas hacia la meta que creemos adecuada hasta que ya, el tiempo o circunstancias, nos convenzan que ya no se puede continuar...
Hay quien se siente estúpido con el esfuerzo o con el desgaste para la no consecución... yo no, creo que hay que darlo todo si se está convencido y si, por lo puta que es la vida, no resulta... alzar la cabeza y gritar "lo intenté con todo mi corazón, con todo lo que soy"!
Un esfuerzo en vano? Jamás... se aprende y mientras luchas tienes un objetivo que te hace feliz.
Seguiré nadando, a lo Dory, aunque muera en la orilla, a lo tortuga!




D.E.P.

Sentada frente a una ventana y con un teclado sobre las piernas, las letras fluyen solas...
Letras que llevaban tiempo contenidas, escondidas, ignoradas... hoy vuelven a salir a borbotones.
Demasiadas cosas que decir, demasiadas preguntas sin contestación... demasiado!
Todo en la vida es efímero, más o menos pero todo efímero... para una mosca, con una esperanza de vida de 4 días, el camino humano es una eternidad pero, para mí, todo pasó demasiado rápido...
Todo empieza y todo acaba, antes de tiempo o con excesiva prolongación, pero no por ello uno se acostumbra a decir adiós y colocar en su hoja un punto y final... Quizá por eso utilizo tanto los puntos suspensivos, porque me horrorizan las despedidas y odio los finales.
Hoy me doy el honor de escribir sobre ello, sobre el final, EL FINAL...
Hasta la palabra en sí es horrible!
Finales que la gente los ve como normales pero yo no los entiendo.
Finales que no son tal porque ya nada vuelve a ser lo que era, ni tú-ni yo ni esto; finales que indican un comienzo nuevo, un camino distinto a recorrer y una alternativa para continuar respirando.
Éste es el primer día de mi vida sin ti pero tu sombra no se la ato al viento, aún no... en febrero hace demasiado frío para que andes volando sin abrigo; la dejo sentada en mi ventana hasta que quiera partir.
Éste es el primer día y, debo mentalizarme de que hay que seguir...
Sin lastre, sin plomos pero con recuerdos, hay que seguir... 






Ayer vi morir el amor, cuando caminaba en el frío atardecer que las lluvias reclamaban;
vi morir el amor cuando paseaba por aquellas calles de abrazos y le hacías falta a estos brazos, ahora vacíos.
Vi morir el amor cuando supe que estabas lejos y quizá ausente,
vi morir el amor cuando aquella canción de los dos dejó de vibrar en mi pecho,
vi morir el amor cuando, sentada junto al teléfono ansiaba una llamada que nunca llegaría o cuando el correo era ausente y quizá tardío;
vi morir el amor cuando paseaba por aquellos rincones de los enamorados y me di cuenta que mi brazo ya no te acompañaba...








Cuando te fuiste sentí lo fría que puede ser una noche, lo inmensa que es una cama...
lo largo que es un día... 
Descubrí que el atardecer puede no importarme nada, si tú no estás aquí...
Cuando te perdí, miré con nostalgia que el sol no me alumbraba; que, en las noches, la luna era opaca y las estrellas no querían salir... Miré con tristeza tus fotografías y rodaron mis lágrimas, pues aún no concibo vivir sin ti...
Cuando te marchaste... olvidaste llevarte muchas otras cosas que, por prisa a alejarte de mi lado, las fuiste tirando por la habitación... por qué no te llevas todas tus promesas, y tu sombra que vaga por la habitación... Llévate contigo también todas tus caricias y las atas al viento... que fue él quien se llevó nuestro amor...
Llévate esta piel que me está quemando, llévate tu reflejo que se quedó en el baño y esa voz que a veces escucho me grita "mi nena"... 
Llévate y déjame mi vida vacía... Vacía y tranquila que solía tener, creo que por lo menos eso me lo debes por haberte amado tanto y no haberme enseñado a vivir a sin ti... 
Llévate, por favor...

SUEÑOS A CONTRALUZ: SUFICIENTE!

Una palabra es suficiente para sentirte tocando el cielo o hundido bajo él. Una mirada es suficiente para descubrir que la vida es perfecta o te ha dado la espalda esta vez. Una caricia es suficiente para encontrar el calor que buscabas o helarte la piel. Un segundo es suficiente para vivir el instante más intenso o para perder lo que siempre fue.

TREINTA Y TANTOS...

Hay momentos en tu vida en los que echas la vista atrás y te das cuenta de que todas tus metas, todos tus objetivos y todos tus sueños... se han quedado por el camino.
Llegas a una edad en la que repasas lo que has conseguido y te das cuenta que ninguna de las cosas que te habías propuesto... 


Después de mucho tiempo sin escribir, hoy necesito hacerlo.
Llevaba mucho tiempo sin querer pasarme ni siquiera, llevaba mucho sin querer escribir para no ahondar dentro... Sin querer contar a nadie para no tener que reparar en ello pero, el avestruz, sigue sin servir a largo plazo y, a corto, engaña.
Éste es mi rincón... para el desahogo, para gritar a los cuatro vientos intentando que entre todos puedan llevarse mis desilusiones, para gritar a los cuatro vientos cuando soy feliz y que lo propaguen, para que salga de mí el dolor y que no vuelva...













Al cabo de una larga temporada en la que nada es como debería ser, en la que nada es como quiero que sea, en la que nada es lo que siempre soñé que fuera... me doy cuenta del gran dolor que causa darse cuenta.
Esperé, como siempre; no ocurrió, como casi siempre... pero hoy pude armarme de valor y sacarlo todo fuera. Hoy me atreví a adentrarme, a hurgar, a levantar losa tras losa hasta llegar al más profundo hueco, a desenterrar todo lo que tanto guardé porque... si no lo ves, no existe pero, sí existe, sí estaba y sí permanecía... pudriéndose dentro y a mí...
Hoy, como si de púas clavadas dentro se tratase, me dispuse a sacar una por una... sin prisa, aguantando el dolor que causaba su expulsión pero sin parar de hacerlo por ello, al igual que se continúa un camino sin retorno, aún con ampollas, porque sabes que no debes parar hasta la meta; me dispuse a sacar todo lo que tanto me pesaba y no podía seguir aguantando sola.
Al principio pensé en parar, dejaba demasiada laceración pero, sabiendo que después sería peor y dañaría aún más, continué y continué hasta arrancarlas todas, de raíz, de cuajo... dejando mis volcanes limpios porque nunca se sabe... Sí se sabe, si no los limpias pueden erupcionar y entonces los males serían aún peores... Limpié y limpié cada uno bien a fondo, encontré más de tres; los aseé con esmero, calma, sin precipitarme y escudriñándolos por todos sus lados para no quitar lo servible o dejar parásitos pero, la imagen de mi pequeño planeta no mejoró... Cada uno de mis volcanes se convirtió en una sima sangrante y más titánica aún si cabe... como si al tocarlo creciera desmesuradamente sin fin, a punto de estallar, a punto de reventar y acabar con todo; como si se fuera hinchado tanto cada uno que oprimiera al de al lado, arrinconando hasta la solapación a lo que iba encontrando a su paso... Como si de un juego macabro se tratase, después del tiempo necesario para la aceptación y la mentalización de lo que hay que hacer, en cada hueco de lo arrancado una herida que mana sin cesar y, como el trébol, lo que estaba en su entorno... lo quemó a su paso al salir. Cómo puede ser?, se supone que cuando uno expulsa, libera; se supone que cuando uno saca toda la pudredumbre, descansa; se supone que cuando compartes problemas, se sobrellevan... Por qué todo es peor y al plasmarlos siguen creciendo, también fuera?
Después de armarme de valor para la erradicación del problema, no desaparece; la sensación de malestar, desconcierto, vacío, inestabilidad es mayor y se suma el nudo constante en la garganta y estómago que simpre avisa, y nunca falla, que algo va mal, muy mal...
Hoy es de esos días que sabes que debes hacerlo pero el hacerlo no te sienta bien; sabes que el camino a seguir es el que tienes de frente y no hay otra opción pero también que dejarás tu alma por el camino y terminarás desollada, machacada y, con mucha suerte, en pie pero sin fuerzas que te sostengan. Y, ahí es cuando te miras a ti misma como si de un viaje astral se tratase y te invade la pregunta: por qué? te ves abatida, desbordada y sola con tu escoba limpiadora rodeada de la mugre que acabas de sacar. De pequeña, recuerdo mis caídas, muuuchas, que perdían la importancia con un apósito y dejaban de doler con un abrazo... de adulta no existe ni apósito ni abrazo. Las penas, las aguantas sola; el dolor, el tiempo ayuda a soportarlo; las heridas, terminan cicatrizando aunque dejen huella...
Hoy, más que hace mucho tiempo, necesito este momento para mí y poder dejar que brote cada sufrimiento... He tardado demasiado tiempo en permitirme tirar lastre, hoy me armé de valor.
Los sueños se truncan, y hay que aprender a vivir con ello... 
Hoy es el primer día  de terapia... 
T-0, B-1     No ha salido bien, la terapia hoy no sirvió!








 


























La duración media de un abrazo entre dos personas es de 3 segundos. Pero los investigadores han descubierto algo fantástico. Cuando un abrazo dura 20 segundos, se produce un efecto terapéutico sobre el cuerpo y la mente. La razón es que un abrazo sincero produce una hormona llamada “oxitocina”, también conocida como la hormona del amor. Esta sustancia tiene muchos beneficios en nuestra salud física y mental, nos ayuda, entre otras cosas, para relajarse, para sentirse seguro y calmar nuestros temores y la ansiedad. Este maravilloso tranquilizante se ofrece de forma gratuita cada vez que tenemos a una persona en nuestros brazos, que acunamos a un niño, que acariciamos un perro o un gato, que estamos bailando con nuestra pareja, cuanto más nos acercamos a alguien o simplemente sostenemos los hombros de un amigo.