domingo, 20 de octubre de 2013

LIMPIEZA...

Tantos fines de semana esperados pero, creo que, como éste, ninguno...
Después de un período largo, muy largo, por fin ha llegado después de parecer que las fuerzas no resistirían la espera...
Llegó el fin de semana, semana larga, semana dura pero... al fin llegó. Con mil cosas y propósitos por hacer, este tiempo ha permitido cumplir objetivos; parece casi imposible pero se cumplieron las espectativas al 100%... cuánto tiempo también sin conseguirlo...
De nuevo encauzado el rumbo y el ritmo, avance sin pausa y sin prisa; paso firme y decidido, después de una limpieza necesaria por dentro y por fuera que lo facilite,continuamos hacia adelante con mirada en un futuro firme.
Este tiempo de reflexión, el otoño lo requiere, permite ver que los sueños no siempre se consiguen ni alcanzan; se fijan unas metas durante años y, al llegar, lo conseguido ni se asemeja_ unas veces por falta de previsión, otras por falta de enfoque o por la mera falta_ pero los lamentos y decepciones de poco sirven, tampoco consiguen que se alcancen.
Sigo pensando que las metas son necesarias_ marcarse retos, sueños, anhelos que alcanzar en la vida, a dónde se quiere llegar y cómo_ pero como camino orientativo; si, cuando se llegue, no se han alcanzado, tampoco es para creer que nada tiene sentido ni merece la pena. 
De qué sirve intentar conseguirlo a toda costa? de sentir una frustración ahogadora al darse cuenta de la realidad opuesta y perder el sendero al poderlo conseguir... 
En fin, siempre se ha dicho que el que no se consuela es porque no quiere pero, a veces, es necesario el consuelo, aunque sea el propio, para poder continuar avanzando.
A estas alturas veo mis metas más lejanas que nunca de alcanzar pero, hoy, consigo no sentirme mal por ello, ni vencida, ni fracasada... Hoy, las metas que hasta hoy eran mi objetivo, se han convertido en lastre pasado; hoy mis metas cambian a otras diferentes y, aunque con el tiempo a lo mejor se vuelvan igual de utópicas que las anteriores, hasta entonces serán mi luz guía y, si necesitan reformas o readaptaciones, se harán sobre la marcha sin estrés ni agobio porque hoy es hoy!

Cantando al mar...

PUBLICIDAD

Publicidad, ésa gran desconocida...
La publicidad te acompaña, te guía, te sigue... va donde tú vas sin reparar en su compañía y está ahí en todo lo que haces pero... Hoy toca la cara y la cruz.
Desde siempre me ha encantado la publicidad; me encanta pararme a mirar con detenimiento las campañas publicitarias de diferentes compañías y escudriñar lo que ofrecen y conocer el trasfondo del mensaje aunque, a veces, como en uno de los casos de hoy, me tiraría de los pelos al verlo.
En mi infancia, recuerdo con repulsión los anuncios de perfumes; todos iguales y ridículos: una mujer despechada abofetea al galán de turno quien la abraza fuertemente y se fundían en un beso eterno... ridículos!
Hoy, la ridiculez máxima se la llevan las campañas de higiene íntima femenina... desde geles hasta cremitas para picazón "ahí"... pero, los que peor llevo son los de la casa Ausonia. Creí que ya habían llegado a su punto álgido con esa aserveración incuestionable "me gusta ser mujer!"; como mujer y, atendiendo a sus explicaciones, puedo asegurar que eso sólo les ocurre a las que realizan el anuncio... utilizar los días en los que menos atractiva te encuentras, donde más irascible estás y donde peor te encuentras contigo misma y con el mundo que te rodea para plantearte que "te encanta ser mujer!"... Un atentado en estado puro pero, se superaron... aunque pareciera imposible la han jorobado aún más... Ahora presentan una campaña de "bailarines profesionales", dejando el mínimo espacio entre la cara masculina y el mismísimo femenino que es protegido por una compresa, afirmando que te puedes sentir cómoda y segura... por Dios!!!!!! A parte que, sólo imaginar la situación me dan ganas de vomitar, a qué mujer reglítica se le puede ocurrir semejante estupidez? Si llevando tampones y diez capas que aislen cualquier tipo de acercamiento entre bajos y altos es poco... cómo se plantea esa visión y esa idea? Como mujer me parece antihigiénico, antitodo y un verdadero asco y, aunque hay gustos para todo, creo que los señores de Ausonia deberían ponerse en contacto con el mundo real.
Por suerte para mí, no todos los anuncios actuales son tan bodrios y ahora mismo existe uno que me humedece los ojos cada vez que lo veo y me transimite una ternura indescriptible... anuncia seguros pero la actuación padre-hija es realmente espectacular y emotiva.
Con esto veo que, indepencdientemente de lo que se quiera vender, aún hay calidad y humanidad en los mensajes, que no se pierda!


sábado, 19 de octubre de 2013

OTOÑO

Aunque a días parece que se resiste a quedarse, ahora ya se decide a permanecer acompañando de manto ocre los paseos.
Una estación bucólica y melancólica a partes iguales, el otoño pisa fuerte para hacerse notar.
Momento de berrea, mangosto, boletus, charquitas resurgidas, bajada moderada de temperaturas, precipitaciones llevaderas... así se encuentra el momento otoñal...
Una estación encantada que tiene su magia en

los colores, olores, sentidos, noches, lunas... Días en los que, a pesar de bajar la intensidad, crece la maravilla del instante.
Hasta enfundarse en los plumas, merece la pena llenarse de las brisas, las cálidas aguas y las mañanas a media luz. Hasta las gélidas temperaturas, habrá que tomar fuerzas de las anticipadas noches de suavidad, las lunas cristalinas que acompañan caminatas relajantes, los chasquidos anestesiantes bajo los pasos, los arrullos entre ramas en parajes solitarios, la magestuosidad de visiones al horizonte... 
Gran momento hace el otoño! 


 En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón, puro y solo;
el viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!

Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo;
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas;
un roce, un son, un giro, un ala apenas. 
 Busco dentro mí
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...

Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.

Lo mejor del otoño