Será la tranquilidad de las pseudovacaciones o la asimilación de lo que se quiere, se obtiene y se tiene...
Será que el tiempo acompaña sin fatigantes y agobiantes calores, ya, o fríos, aún...
Aún sin deberes, pero sí quereres, madrugo y el día me recibe con un agradable fresquito que ayuda a comenzar cargándome de ganas y, según va transcurriendo, al anochecer ya, una temperatura en descenso abre las puertas de casa donde da gusto encontrar la mantita del sofá y acurrucarse...
Estos días siempre me han producido cierta morriña por el regreso a las obligaciones; ahora, sin embargo, me producen mucha paz y me traen ganas de hacer sin parar... pero sin reloj.
Aún algo preocupada por los cuadres de horarios y organizaciones del trabajo, me queda una semana de semidescanso para terminar de coger y poder enfrentar el nuevo curso al 100%, si no... se hará demasiado largo!
Esperando ya la llegada de tan hermoso Otoño, me encuentro en ese período melancólico-bucólico en el que me imagino vagando por los campos de Castilla; rodeada de ocres, dorados, llanuras interminables... mecidos todos por cantos de plumíferos escondidos.
Me enconta poder perderme en esos parajes y disfrutar también de esos olores... qué aromas!!!! Adoro impregnarme del matiz de la Naturaleza: ese rocío que avisa del comienzo, ese césped recién cortado, esas floras resurgiendo ya, y... el aroma de las noches; esas noches donde la luna lo alumbra todo con su especial pudor y el aroma que sólo ella produce...
Será...

Algo que marca el final del verano...
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