viernes, 3 de enero de 2025

FELIZ NUEVO AÑO

Para comenzar lo nuevo, prefiero hacer un recuento objetivo de todo lo anterior y coger las riendas, desde el principio, de lo que tenga que venir...

El año comenzó con altibajos llevaderos donde el salto al vacío era imprescindible para un buen avance, personal y por fidelidad; una caída al abismo necesaria para el resurgir, aún sin saber hacia dónde o no queriendo ver el camino.
Un punto de inflexión llegó a mitad de año, un cataclismo que rompió por lo sano y devastó todo a su paso. Como el mayor de los desgarros, el mayor vacío interior... una sensación próxima a la desolación del único superviviente que llega a tierra firme; soledad en mitad de la nada, superación por la inmensidad, angustia de todo lo que quedó allí...
Para finalizar, el colapso; por primera vez, a pesar  de todo, no aguanto la situación y la realidad me desborda. Comienza con el llanto descontrolado que, lejos de la sanación, lo cubre todo de niebla absorbedora; todo se hace "un mundo" con el que parece imposible tratar, el día pesa de forma insoportable hasta que, explota! pánico y miedo se apoderan de mí como nunca antes, mi piel grita esa falta de fuerzas... Pero, como todo en esta vida, pasa!
El tiempo no cura todo, el tiempo no enseña; lo que de verdad cura es la aceptación y lo que de verdad enseña es la actuación diferente ante similares obstáculos y, puedo decir que, a pesar del año_ de sus ilusiones destruídas, de los sueños rotos, de la incomprensión ante las cosas, de la pena_ he aprendido! Hoy puedo decir que el año, aunque no ha sido como esperaba y, mucho menos como imaginaba, me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos; no voy a darle potestad de interferir en mí, cada uno elige su destino, estamos donde queremos estar y, siempre, se hace lo que nace del corazón y viceversa... No todo se debe comunicar, hay cosas que hablan solas; no todo se puede pedir, si no se obtienen ya está claro todo; se debe aceptar lo que se da, se debe dar lo que nace pero trabajar desde la simbiosis y reciprocidad, también somos responsables de lo aceptamos obtener.

Este año, estoy segura de que me sorprenderá con ilusión renovada, con ganas multiplicadas, con sorpresas esperadas... con una recompensa por el trabajo buen hecho y, sin perder la empatía, no olvidarme de mí... que se valore mi presencia y, al igual que yo trabajo en las relaciones humanos, que se trabaje por la mía. 
Este año será mi año; al fin, dejo atrás lastres y agarres innecesarios permitiéndome volar y salir de lo que me hace mal... vuelo!  

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