Vendió su alma al diablo...A cambio, la llevaba al cielo.
Una luz azul cegadora que se hizo adictiva, necesaria, esperanzadora. Una luz de tenue cian eléctrico que, poco a poco, tomaba forma deseosa y deseable sapiosexual; del roce interno al deseo externo, de la continuidad a la complicidad, de la atención a la devoción, de la compañía a la utopía.
En fechas invernales, el calor regresa... En fechas de ilusión, todo lo inunda; en fechas pueriles, regresar a la adolescencia... El despertar, el resurgir, el redescubrir y volar.
En fechas típicas de luces y alegría, regresa la luz y la alegría; regresa la esperanza y desaparece el miedo, regresa el riesgo y se acaba la neutralidad... Comenzando el despegue en 3, 2 1!
Proyectos, planes, fantasías... Y, la vida comienza, el renacer!

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