lunes, 17 de diciembre de 2018

LA LEYENDA DEL BESO

En la finca Maradela, entre Zamora y Toro, se encuentra una magestuosa encina; en la zona se la conoce como la encina del beso... Porque, cuenta la leyenda, cada mañana paseaban por el lugar una pareja de enamorados_ ella, la diosa Maradela; él, un mortal_ Uno de los días decidieron madrugar más, salir más temprano, ver amanecer y contemplar la apertura de los nenúfares en el estanque de la villa cuando fueron sorprendidos por un emisario del padre de Maradela; allí se personó para infiormar a la joven, darle la más amarga noticia:
“Maradela_ bella Diosa, bella mujer: has de partir del mundo terrenal hacia el reino que te pertenece. Sólo desde allí podrás cuidar y proteger el destino de los hombres; si permaneces más tiempo aquí perecerás, pues no es tu destino.”
Entre lágrimas desconsoladas, ambos enamorados se despidieron amargamente jurándose amor eterno... Desde entonces_ y, según cuentan antiguas voces_ los nenúfares siguen abriendose en honor a Maradela, Diosa protectora del lugar. 
Bajo esa encina sellaron su amor eterno con un último beso... y, dicen que, todo aquel que lo hace enamorado, mantiene la llama de su amor eternamente viva.