martes, 1 de noviembre de 2016

MORIR...

Cuando me llegue el momento espero que no me haya quedado más por decir, que no haya dejado nada por concretar, que no haya nada de lo que me arrepienta y que haya dado el último beso, el último abrazo y dicho el último "te quiero" antes de partir...
Espero, cuando tenga que despedirme, que me llegue como mi última sorpresa; me pille con mucho por hacer, con muchas ganas de seguir y, de forma inoportuna... como se ha ido marcando cada uno de mis pasos. No quiero estar esperándola, no quiero llamarla a gritos, no quiero quedarme a sus espensas... quiero aprovechar cada segundo hasta que llegue, esbozar mi última sonrisa y partir sintiendo el calor en mi mano de los queden y el frío de quien me lleva.

Me imagino sobre la barca de Caronte, absorbida por la niebla; lágrimas en los ojos de tristeza por lo que queda y paz por a dònde vas... esa última sonrisa esbozada cuando te invade la más absoluta tranquilidad, el mayor bienestar jamás experimentado.

La ceremonia, nunca me ha preocupado. Creo que deben hacerla los que me hayan querido, a necesidad; a mí me va a agradar lo que hagan ya que, creo, deberán hacerlo por ellos y no por mí, yo ya me habré despedido.


Siempre me he preguntado, cuando llegue  mi viaje, quién lo sentirá realmente... 
Quiero creer que no he pasado por este mundo de forma anodina y espero haber dejado alguna huella en alguien... que haya alguien a quien hice feliz, alguien a quien enseñé algo transcendente, alguien a quien ayudé y alguien para quien fui importante.
Me gustaría dejar a mi paso, en quien se haya cruzado conmigo en el camino, la imagen de alguien feliz, luchadora y que todos sepan que cada mañana se levantaba con la idea de ser mejor persona.

No querré lágrimas en mi despedida, no querré que nadie cambie su forma de vivir cuando ya no esté. Lo que si querría es que, cada uno, se sienta bien por el tiempo que coincidimos.
No le tengo miedo a mi viaje, estoy segura que allá donde vaya estaré bien... sin embargo, aún no estoy preparada para el adiòs de los que quiero... egoísmo, ellos irán a la más plena satisfacción y yo no sabré aceptar su vacío.

Como epitafio: "ha sido un placer coincidir en esta vida"








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