Hay días buenos, otros no tanto pero siempre, tanto unos como otros, terminan pasando...
Cuando aparece un momento prolongado de los primeros, creemos que eso no puede terminar nunca; ha sido para lo que hemos luchado toda nuestra vida.
Cuando aparece la sucesión de los segundos, nos parece que no acabará nunca y su permanencia nos va ahogando poco a poco como si nos hubieran colocado una bolsa de plástico en la cabeza...
Crecemos, maduramos, caemos y nos reponemos... y es, con esa sucesión, cuando descubrimos que es cierto... todo pasa.
Hay momentos que, bien por ser felices o por ser insoportables, de repente te ves a ti mismo imaginando su comunicación a una tercera persona pero... no está! y entonces, vuelves a caer en la cuenta de que, todo pasa...

No hay comentarios:
Publicar un comentario