Se aproxima la Navidad, se va acabando el año...
Las calles se visten de luz, las casas de adornos, las gentes de felicidad, los escaparates de espumillón, los árboles de escarcha, las ventanas de nieve, y yo?
Días fugaces, aunque a veces parecen eternos, que algunos anhelan durante todo el año y otros sólo piensan en permanecer en letargo toda su duración...
Miro a mi alrededor y siento como si a todo el mundo le hubieran inyectado un elixir mágico que les llena de alegría y sólo me invade una pregunta: el mío?
Durante 15 días se siente tal plenitud que parece que todo lo negativo ocurrido el resto del año desaparece y no llegarán problemas después... como si en estas dos semanas todo se transformara en ilusión; es muy bonito a quien le pase pero, el resto del año por qué se olvida? y, en mi caso, por qué, siendo dos semanas como las demás, me invade la morriña?
Recuerdo cuando para mí eran las fechas más bonitas y felices de mi vida, hace tanto ya... salir a la calle y encontrarme con todo lleno de gente, todo tan bonito con decoración especial... me parecía que se respiraba felicidad y amor en cada rincón pero nada se aproximaba a lo que yo sentía... hace tanto ya!
Desde octubre comenzaba a escribir los regalos que compraría para cada uno, me recorría todos los negocios zamoranos para sorprender e ilusionar a cada uno... en Diciembre ya lo tenía todo y me pasaba los días envolviendo y desenvolviendo cada regalo, imaginando sus caras... Siempre me ha encantado recibir regalos pero, nada que ver con la ilusión de entregarlos, de estrujarme la cabeza para escoger la opción más acertada para cada uno, para provocar la misma alegría en ellos que se producía en mí al hacerlo... Luego llegaba el gran día, no podía aguantar las ganas y me adelantaba a las 00'00h para que comenzaran a desenvolver y, por la mañana _ a pesar de mi odio a madrugar_ tocaba diana con el sol y comenzaba la peregrinación para despertar a todos... Puedo sentir cómo se me humedece el alma también al recordarlo... hace tanto ya!
Pasan los años y, eso, también se pierde... La ilusión, la alegría, la sonrisa permanente dibujada desaparecen y, lo peor es que, es como si se hubiera borrado de tal manera que, hasta que no llega un momento como hoy para recordarlo, parece que jamás existió...
Tengo que empezar a escribir la carta a los Reyes Magos y a Papá Nöel y, por primera vez, no sé ni qué pedir... cada cosa que se me ocurre al analizarla me doy cuenta de que, en realidad, me da absolutamente igual... Hace años comencé a pedir Felicidad, hasta que a alguien se le ocurrió preguntarme qué era eso y qué significaba para mí... me j$&*@! Lo cierto es que, años después, sigo sin saber exactamente lo que sería para mí... Por lo que este año pido volver a encontrar la ilusión navideña; volver a sentir cómo se ilumina mi cara al llegar estas fechas, al ver las luces, al observar belenes, al escuchar villancicos y recorrer casas adornadas...
A pesar de que éste no ha sido un gran año, pido que el que venga no lo haga "santo" y, si no ha de mejorar... "virgencita, virgencita..."
Mi deseo para Navidad es que vuelva la ilusión en estas fechas!