La vida nos enseña que todo es efímero.
Desde que llegamos al mundo aprendemos que todo acaba y, sin embargo, seguimos sin aceptarlo y conformarnos con su forma de ser...
Según Platón, el que aprende y no pone en práctica su aprendizaje es como el que ara y ara sin sembrar... Quizá sienta que no he sido buena labriega y que, por más que aprenda de la fugacidad de las cosas, no soy capaz de aceptarlo y asumirlo con la naturalidad con que se asume la realidad de los sucesos.
Todo en la vida acaba, todo tiene su fin; todo, absolutamente todo termina pero... por qué llega antes el fin de la felicidad que el término de las malas épocas, de lo que nos hace morir cada día, de lo que te desgarra y te deja vacío???
Hoy, es principio y fin... El principio de una vida sin y el fin de una vida llena pero, hasta que me vuelva a llenar más el nuevo principio que el aterrador fin, y parafraseando a un estupendo narrador amateur y pidiendo su permiso para plagiar esto a E.D, "hasta que esto pase, déjame llorarte..."
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