domingo, 8 de julio de 2012
LA FLOR DE LA MAÑANA
Ayer, 07 de julio.
Ayer, rumbo a ninguna parte.
Ayer, 100 km sin saber a dónde ir.
Cogió el coche y condujo, carreteras conocidas pero sin un lugar determinado; objetivo, perderse.
Se montó, tomó posiciones y decidió dirigirse hacia el olvido.
Llanura castellana, oteros secos, monte bajo y matorral adornaban pupilas cristalinas...
El destino hizo su labor... La dejó continuar, disfrutar de la soledad, perderse en sus recuerdos, recrearse en sus pensamientos... La dejó ser ella por un momento y no pidió explicaciones, ambos sabían lo que ahí querían dejar y lo que llevaban dentro...
Cuando decidió volver, no encontró el camino a casa; deambuló hasta la noche y, pir fin leyó "Zamora" al fondo... Recuperó la calma y cogió la primera salida... Casualidades: sonaba "moneda al aire, sı sale cara sabré que tu amor está muerto...", y se encontró en la entrada Norte.
Carretera Monfarracinos, esa horrible marquesina blanca, esa carretera mil veces caminada... Ahí comprobó que había regresado con todo el equipaje con el que salió, mierda!
A la mañana siguiente, amaneció, como cualquier otro día... Sólo ella y la carretera conocen la verdad de aquella noche.
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2 comentarios:
Tu mejor escrito en mucho tiempo. A nivel narrativo, emocional... Tantas noches he vivido como esa, con el mismo final... Hoy, sin ir más lejos.
Enhorabuena.
Anónimo
Gracias por tu felicitación.
Bien escrita y puntuada? ;)
El mejor en tiempo? Curioso... Y la similitud con la tuya, también.
Que se nos mejoren las noches!!
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