Mucho tiempo sin asiduidad pero cada noche, entre sábanas, ganas de plasmar todo lo que se pasa por mi cabeza... Esta noche, en blanco como de costumbre últimamente, ganas de que explote toda la pólvora acumulada!
Si tuviera que repetir mi mayor deseo confesado a mi almohada noche tras noche, sería el volverme de hielo; una persona sin emociones, sin sentimientos; una persona fría y con la situación dominada en todo momento, una persona a la que nada en esta vida le haga sentir ni padecer, esa persona capaz de no volver a echar una sola lágrima por nada ni por nadie...
Pasan los años, años no precisamente demasiado buenos, años de cambios indeseables, años de turbulencias constantes; años que, antes de darte la opción a levantarte, te vuelven a intentar tumbar... y me he dado cuenta de que la gente no cambia y yo, mal que me pese, soy gente; por mucho que luche contra natura, es inútil porque tampoco cambio...
La diferencia a día de hoy es que, no sólo lo acepto, si no que me enorgullezco de ello! No puedo cambiar mi forma de ser , de sentir, de vivir; todas estas cosas van dentro del mismo lote y si alguna falla, el lote también y dejaría de ser con esencia; no hablo de perfección, no hablo de mejor, no hablo ni siquiera de bueno... sólo hablo que, si algo cambia, también yo y, después de más de una treintena, he aprendido a quererme como soy, con lo bueno y lo malo, pero como soy!
Esta montaña rusa, estas idas y venidas del destino, estos tropiezos, estos obstáculos... me han hecho darme cuenta que, ya que estoy aquí, quiero vivir mi vida! Quiero sentir para sentirme viva, quiero llorar para saber que siento, quiero reir para saber que eso me hará afrontar mejor los golpes, quiero amar porque confío en que hay alguien capaz de hacerlo, quiero soñar para luchar por mis metas, quiero imaginar para que cada presente duela menos y quiero reponerme porque así estoy más cerca de mi felicidad.
Después de 31 años me parece que cada lágrima ha merecido la pena porque he aprendido, he vivido y porque cuantas más eche ahora, menos me quedan para el camino restante...
A pesar de haber cosas que me resultan incomprensibles, a pesar de que mi vida se parezca más a la gráfica de un movimiento armónico simple y yo elegiría una simple campana de Gauss, a pesar de la gente, a pesar de las cosas, a pesar y a pesar, recojo fuerzas para continuar el camino que nos queda, hacerlo de la mejor forma posible, aprender de cada paso y valorar cada experiencia porque si algo valoro en mi vida es que, todas lágrimas derramadas han servido; todas me han dejado algo positivo, algo que permanecerá en el recuerdo, algo maravilloso... Cada lágrima, ha sido porque antes hubo un momento tremendamente feliz que me acompañará siempre... Sólo me quedo con eso, ya no hay sitio para más; sólo lo bueno y las cosas positivas de las experiencias negativas... aprendo, desde ya, a ver lo bueno en lo malo porque todo me ha llevado a ser quien soy!
Como después de la noche, brilla una nueva mañana
así, también en tu llanto, hay una luz de esperanza;
como después de la lluvia, llega de nuevo la calma
el año nuevo te espera con alegrías en el alma.
Y vamos abriendo puertas, y vamos cerrando heridas
porque en el año que llega, vamos a vivir la vida;
y vamos abriendo puertas, y vamos cerrando heridas
pasito a paso en la senda vamos a hallar la salida.
Como al salir de la tierra, vuelve a cantar la cigarra
así, es el canto que llevan las notas de mi guitarra;
como a través de la selva, se van abriendo caminos
así, también en la vida, se va labrando el destino.
Abriendo puertas, cerrando heridas;
que en la vida hay tanto por hacer,
deja tu llanto y echa p’alante con fe.
Abriendo puertas, cerrando heridas;
yo te digo, corazón, que año nuevo será mucho mejor…
Abriendo puertas, cerrando heridas;
no existen barreras para ti, si te propones serás feliz, muy feliz.
Abriendo puertas, cerrando heridas;
que el fracaso es puro invento,
ya no me vengas a mí con ese cuento…