
La llovizna de julio reverdece campos,
ahogando los fuegos en la tarde,
despertando los deseos nocturnos;
avivando cada momento necesitado,
ansiado, deseado...
...mientras un ave libre viaja
hacia un destello de luz,
en el hueco de tu mano va mi alma;
mientras en la tarde, la ciudad camina
ignorando nuestra presencia,
en tu hueco guardo mi alma;
...chirrían y sisean
los mundos a nuestro alrededor pero,
en la lluvia de tu mano, recogiendo tu fuego,
libre y encendida va mi alma.
ahogando los fuegos en la tarde,
despertando los deseos nocturnos;
avivando cada momento necesitado,
ansiado, deseado...
...mientras un ave libre viaja
hacia un destello de luz,
en el hueco de tu mano va mi alma;
mientras en la tarde, la ciudad camina
ignorando nuestra presencia,
en tu hueco guardo mi alma;
...chirrían y sisean
los mundos a nuestro alrededor pero,
en la lluvia de tu mano, recogiendo tu fuego,
libre y encendida va mi alma.
...limpios son, y profundos, los cielos,
y nunca fue, la mañana tan bella,
como al despertar en tu cuerpo.
Tu piel, con tu olor impregnado en mí,
aroma a sándalo y a libertad,
esencia de almizcle y frescor,
perfume vespertino que hace amanecer.
... no preguntes por el tiempo,
ni adivines los ruidos ni barullos;
tras nuestra sed de mar e imposible saciedad,
este son nuestro es de olas, lunas y agua dulce
llenándonos de él, de ti y de mí.
...todo es frágil y efímero en este instante, todo;
como estrellas fugaces, cumplidoras de deseos,
como albas inolvidables imaginados un instante,
como el rocío prodigioso y sereno que tu cuerpo enciende,
tempestad de fuego, ya por siempre, bajo el sol, inmortal.
Fenicia
como al despertar en tu cuerpo.
Tu piel, con tu olor impregnado en mí,
aroma a sándalo y a libertad,
esencia de almizcle y frescor,
perfume vespertino que hace amanecer.
... no preguntes por el tiempo,
ni adivines los ruidos ni barullos;
tras nuestra sed de mar e imposible saciedad,
este son nuestro es de olas, lunas y agua dulce
llenándonos de él, de ti y de mí.
...todo es frágil y efímero en este instante, todo;
como estrellas fugaces, cumplidoras de deseos,
como albas inolvidables imaginados un instante,
como el rocío prodigioso y sereno que tu cuerpo enciende,
tempestad de fuego, ya por siempre, bajo el sol, inmortal.
Fenicia
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