La noche alberga horrores, dicen pero ¿dónde mejor que en la calma del final del día se puede callar la agónica vida y creer, por un momento, que los sueños se hacen realidad?
La
noche… dama de exquisita sensualidad y enigmática grandeza. Donde todo calla
para hacerse escuchar y donde todo regresa a su lugar. Donde cada final deja
paso al nuevo principio. Noche.
